Mucha gente cree sinceramente que la comida seca de calidad es una dieta perfectamente equilibrada que cubre todas las necesidades. Y esto es cierto, pero con una salvedad: si el gato bebe suficiente agua.
Y aquí radica el principal problema, porque los gatos son por naturaleza descendientes de animales del desierto, y tienen una necesidad innata extremadamente baja de sentir sed, informa el corresponsal de .
Obtienen la humedad del cuerpo de sus presas. Comparemos: un ratón está compuesto por un 70% de agua, mientras que la comida seca sólo contiene entre un 7 y un 10%.
Para compensar esta diferencia, el gato después de los pellets debe beber una enorme cantidad de agua, para lo que su organismo no está evolutivamente programado. Crónica, casi invisible a los ojos, la falta de agua se convierte en la primera causa de urolitiasis, que se ha convertido en una verdadera epidemia para los gatos domésticos.
La concentración constante de orina debida a la falta de agua crea las condiciones ideales para la formación de cristales y arena. Con el tiempo, esto provoca cistitis, obstrucción uretral (una afección mortal, especialmente en gatos) e insuficiencia renal.
Y esto no son alarmismos, sino estadísticas reales de clínicas veterinarias que ven gatos con estos diagnósticos cada semana. La solución no es renunciar por completo a la comida seca, sino aumentar inteligentemente la ingesta de líquidos.
La forma más eficaz es incluir alimentos húmedos (arañas, patés) en la dieta al menos una vez al día. Contienen alrededor de un 80% de humedad, lo que fisiológicamente corresponde a una nutrición natural.
También es posible colocar varios cuencos anchos con agua fresca alrededor del piso (a los gatos no les gusta beber de recipientes estrechos y profundos, apoyando los bigotes en ellos). Algunos propietarios van más allá y compran bebederos.
El agua corriente atrae a los gatos más que el agua estancada, ya que la asocian instintivamente con una fuente limpia y segura. A veces basta con añadir un poco de caldo aromatizado (sin sal ni especias) al agua.
Luchar por cada gota de agua que haga beber a su gato es una inversión real en su salud renal para los años venideros. Alimentar es algo más que llenar un cuenco.
Es una elección consciente que determina cuántos años y calidad de vida tendrá su mascota. Ignorar los mecanismos naturales, esperando que «sepa cuánto beber por sí solo», en el caso de un gato, es un gran error. Su cuerpo le pide silenciosamente que beba de la comida, no del cuenco, y nuestra labor es escuchar esta petición.
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