Las normas sociales han dividido durante mucho tiempo el mundo en «alondras» y «búhos», pero esta división parece un juego de niños en el contexto de la cronotipología moderna.
Tu cronotipo interno no es sólo una preferencia, sino un patrón genéticamente arraigado de producción hormonal, temperatura corporal y función cognitiva que determina a qué horas eres realmente fuerte y cuándo tu cuerpo está pidiendo clemencia en silencio, informa .
Ignorar estos ritmos es vivir constantemente en un estado de desfase horario leve, obligando al cuerpo a trabajar hasta la extenuación durante sus horas legítimas de recuperación. Puedes beber litros de café para cumplir con un horario de trabajo de 9 a 6, pero tu productividad, creatividad e incluso la salud de tu sistema inmunitario disminuirán constantemente porque estás nadando contra una poderosa corriente interna.
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Determinar tu cronotipo es más fácil de lo que parece: todo lo que tienes que hacer el fin de semana, sin despertador ni obligaciones externas, es hacer un seguimiento de cuándo te despiertas de forma natural y cuándo sientes el pico de energía. Si tu hora ideal para despertarte son las 11 de la mañana, pero tu cerebro no se «enciende» hasta pasadas las 3 de la tarde, no eres un vago, simplemente eres una persona con un cronotipo tardío cuyo pico de energía es cuando las oficinas están vacías.
Los expertos en productividad llevan mucho tiempo reclamando no la gestión del tiempo, sino la gestión de la energía, y el cronotipo es su principal fuente. Las tareas complejas y creativas requieren las ventanas «calientes» de tu ciclo, mientras que el trabajo rutinario y administrativo puede hacerse durante los periodos «fríos».
Adapta tu horario a tu energía interior en lugar de a una plantilla, y te sorprenderá cuánta menos energía tendrás para hacer más cosas. Por desgracia, el mundo sigue estando afilado para la gente madrugadora, pero eso no es un juicio.
Organiza horarios flexibles, programa las reuniones importantes para tus horas punta y dedica las mañanas al trabajo mecánico o a la planificación tranquila. Esto no es complacer a la debilidad, sino utilizar estratégicamente tu capital biológico.Tu eficacia no es una función de la voluntad, sino un derivado de estar en armonía con tu reloj interno. Deja de romperte contra las expectativas sociales y empieza a escuchar el tictac de tu propio cronómetro.
El reloj más productivo de tu vida podría estar sonando ahora mismo, sólo tienes que echar un vistazo a tus manecillas internas.
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