Cómo tu amistad pone a prueba tu amor: por qué los amigos comunes pueden ser un catalizador de crisis

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Tus viejos amigos que estuvieron contigo «antes que él» observan vuestra relación con la perspicacia de los extraños, pero con el cariño de los seres queridos.

Sus bromas, preguntas y, a veces, su silenciosa desaprobación pueden ser una prueba de fuego para las dudas que no reconocías en ti mismo, informa .

En su compañía, vuelves a ser temporalmente la persona independiente que eras antes, y esta sensación puede ser a la vez embriagadora y aterradora. La paradoja es que tu círculo social refleja e influye a la vez en el estado de tu pareja.

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Si has notado que ves a tus amigos a solas con menos frecuencia, puede que inconscientemente estés protegiendo la relación de su influencia «nociva» o de la tentación de recordar tu identidad separada. O, por el contrario, te sientes atraído por ellos más a menudo, lo que puede indicar un deseo de distanciarte psicológicamente de tu pareja.

Los psicólogos hablan de la importancia de mantener un equilibrio entre lo común y lo individual en la vida social. Una pareja sana no tiene por qué ser siamesa en un círculo de amistades.

Al contrario, tener vínculos sociales separados permite que la relación se «airee», aportando nuevas ideas y experiencias a la relación. Pero si esos vínculos se convierten en una realidad alternativa en la que se vive una vida que no se tiene como pareja, es una señal de alarma.

Los expertos advierten contra la tentación de utilizar a los amigos como armas en los conflictos o como únicos jueces de tu relación. Frases como «pero Sasha dice que te equivocas» o «todos mis amigos piensan que no me aprecias» destruyen la confianza y crean una coalición contra tu pareja.

Tu relación es tu territorio y las decisiones finales deben nacer dentro de él, incluso con opiniones ajenas. La experiencia personal de muchos demuestra que las parejas más fuertes son las que supieron integrar sus círculos sociales, pero no mezclarlos en un amasijo sin rostro.

Tienen amigos comunes que se llevan bien, pero cada uno conserva los suyos con los que puede hablar de cosas personales, no relacionadas con la familia. Esto crea un ecosistema sano en el que las relaciones se alimentan de distintas fuentes, pero no dependen completamente de ninguna de ellas.

Cuando tu amistad y tu amor están en armonía en lugar de competir, obtienes lo mejor de ambos mundos. Los amigos se convierten en testigos de tu unión en lugar de jueces de ella, y tu pareja no se ve como un carcelero que te aparta de la vida «real».

Eres libre de ser tú mismo tanto dentro como fuera de la pareja, y esta libertad no hace sino reforzar tu elección de estar juntos.

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