Cómo dejar de gastar dinero en ropa: reglas no evidentes para cuidar el armario

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Los jerseys y los cárdigans se estiran y pierden su forma no por el paso del tiempo, sino por un almacenamiento inadecuado.

No los cuelgues nunca en perchas, como una chaqueta, sino en una estantería, informa un corresponsal de .

Bajo el peso de su propio peso, las prendas de punto se deforman inevitablemente y los hombros se estiran sin remedio. Este pequeño hábito prolongará la vida de tu prenda favorita durante años.

Tu chaqueta o bolso de cuero se ha descolorido y parece seco. Límpiala con el interior de una cáscara de plátano fresca en lugar de con una crema cara.

Pule ligeramente con un paño suave y seco: los aceites y ceras naturales proporcionarán un efecto refrescante instantáneo, aunque temporal. Este método es ideal cuando necesitas arreglar un objeto con prisa.

Cremalleras vaqueros o chaqueta está constantemente desabrochada. Tome alicates y suavemente, literalmente un milímetro, apriete el corredor de los lados.

Después de esta manipulación su «agarre» a los dientes se hará más fuerte, y el cierre dejará de abrirse espontáneamente. La mayoría de las veces el problema se resuelve en diez segundos, y no comprando una cremallera nueva.

Las suelas blancas de tus zapatillas amarillean por el paso del tiempo y la oxidación. Aplícales pasta de dientes con efecto blanqueador, pero sin gránulos de color, y déjalas toda la noche bajo una película.

Por la mañana, acláralas y te sorprenderá el resultado: la pasta actúa de forma más suave que la química agresiva, pero con bastante eficacia. El método no funciona con manchas graves, pero es ideal para el amarilleamiento asociado a la edad.

Los calcetines o gorros de lana se afieltran después de lavarlos. Sumérgelos en agua templada con una cucharada de amoniaco.

Después de media hora, con cuidado, sin retorcerlos, acláralos y déjalos escurrir: las fibras recuperarán parcialmente su estructura. La prenda no quedará como nueva, pero se podrá volver a usar.

Una mancha de vino en un mantel de algodón no necesita lavarse con jabón de inmediato. Espolvoréalo generosamente con sal fina: esto absorberá la mayor parte del pigmento mientras buscas otros remedios.

Después, la mancha palidecerá y podrá eliminarse fácilmente con un remojo normal en agua fría. Lo principal es no frotar, sino dejar que la sal haga su trabajo.

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