Qué ocurre si dejas de traducir su silencio: cómo el lenguaje de las pausas se vuelve más importante que mil palabras

publicado en: Familia y niños | 0

Se queda callado. Y tu cabeza lanza al instante toda una fábrica de significados: está ofendido, está enfadado, se ha desenamorado.

Dedicamos enormes esfuerzos a traducir este silencio, la mayoría de las veces con errores, porque hablamos dialectos diferentes del silencio, informa el corresponsal de .

Para él, el silencio puede ser una forma de restablecimiento, para ti puede ser una ofensa mortal. Este conflicto de interpretaciones nace de diferentes patrones de respuesta emocional, a menudo aprendidos en la infancia.

Pixabay

En una familia, el silencio era un castigo; en otra, la norma. Hasta que no entiendas qué significa el silencio para tu pareja, estarás dialogando con tus propios miedos, no con la persona real.

Los psicólogos desaconsejan la traducción inmediata y pasan a una pregunta abierta. No «¿por qué callas, dímelo ya?», sino «veo que estás pensando/retrocediendo en ti mismo.

¿Tiene algo que ver con nosotros o simplemente estás pasando el día?». Esto elimina el tono acusatorio y da a la pareja un espacio seguro para responder.

Los expertos en comunicación nos recuerdan que el silencio es parte integrante del diálogo. Da tiempo para pensar, convivir con las emociones y encontrar las palabras adecuadas.

Al privar a tu pareja del derecho a la pausa, le privas del derecho a una comunicación de calidad y significativa, fomentando respuestas precipitadas y a menudo falsas. La experiencia personal de parejas que han aprendido a entenderse sin palabras demuestra que lo principal es ponerse de acuerdo sobre las señales.

«Si me callo y miro por la ventana, sólo necesito media hora de silencio, no se trata de ti» o «Cuando me callo después de una discusión, tengo miedo de decir algo innecesario, dame tiempo para calmarme». Estos sencillos acuerdos ahorran toneladas de nervios.

Cuando aceptas el silencio como parte de su personalidad y no como un arma contra ti misma, surge una nueva forma de intimidad en la relación. Podéis sentaros uno al lado del otro, cada uno en sus propios pensamientos, y no resultará incómodo.

Aprendes a sentir su estado de ánimo sin palabras, confiando no sólo en lo que dice, sino también en lo que hay entre líneas, y entre líneas suele estar lo más importante.

Lea también

  • Por qué olvidas cómo suena su risa: cómo el día a día borra los colores brillantes de una relación
  • Por qué las relaciones necesitan «islas de soledad»: cómo pasar tiempo separados refuerza la unión