Puedes mantener escrupulosamente las 8 horas mágicas de sueño, pero si hoy te acuestas a medianoche y mañana a las dos, tu cuerpo no lo percibe como un descanso adecuado, sino como un mini jetlag que descontrola todos sus relojes internos.
La regularidad al acostarse no es una pedantería, sino una señal fundamental que sincroniza cientos de procesos bioquímicos en tu cuerpo, informa un corresponsal de .
Los ritmos circadianos, controlados por el núcleo supraquiasmático del cerebro, dirigen la producción de hormonas (cortisol, melatonina), la temperatura corporal, la tensión arterial y la actividad de los órganos. Acostarse a una hora diferente cada día es perjudicar a este sistema bien engrasado, obligándole a reorganizarse constantemente, lo que requiere una enorme cantidad de energía.
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Las primeras en sufrirlo son las hormonas del hambre y la saciedad: la grelina y la leptina. Su desequilibrio, causado por una dieta alterada, provoca un aumento del apetito, sobre todo de alimentos calóricos y dulces por la noche.
Puedes tener una privación de sueño de sólo una hora por haberte acostado tarde, pero engordar como si no hubieras dormido en 24 horas. La alteración de los ritmos circadianos afecta directamente a la función cognitiva.
Los estudios han relacionado los patrones de sueño irregulares con el deterioro de la memoria, la disminución de la concentración y la creatividad. Un cerebro privado de un tiempo de recuperación predecible no puede «limpiarse» eficazmente de proteínas tóxicas, lo que a largo plazo aumenta los riesgos de enfermedades neurodegenerativas.
Intentar acostarse y levantarse a la misma hora, incluso los fines de semana, dio resultados fenomenales: al cabo de dos semanas, la adicción al despertador desapareció y la energía era suficiente para todo el día sin los vaivenes de la cafeína. Tu patrón de sueño es el ancla en torno a la cual se construye todo tu metabolismo.
Incluso las comidas y los entrenamientos serán más eficaces si se producen a una hora predecible para el cuerpo. Al cuerpo le gusta el ritmo y la repetición, le da una sensación de seguridad y le permite trabajar con la máxima eficacia.Si eres un búho, no hace falta que saltes de la cama a las 6 de la mañana. Encuentra tu hora natural de acostarte y levantarte e intenta mantenerla entre 30 y 60 minutos, incluso los sábados. Esto es más importante que el número total de horas que pasas en la cama. La constancia es el verdadero secreto del sueño reparador.
Al dormirte y despertarte a la misma hora, no sólo descansas, sino que pones a punto el sutil mecanismo interno que determina tu salud, estado de ánimo y claridad mental.
Esta es la herramienta de biohacking más sencilla pero poderosa disponible para todo el mundo de forma totalmente gratuita. Simplemente dale a tu cuerpo lo que más anhela: previsibilidad.
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