Por qué un gato duerme de pie: cálculo de la temperatura y límites sociales

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Podría parecer que toda la cama mullida está a su disposición, pero el lugar favorito del gato es una zona compacta de la manta a sus pies.

Este comportamiento no puede explicarse por una sola razón, sino que se teje a partir de varios hilos: desde instintos ancestrales hasta consideraciones puramente prácticas, informa el corresponsal de .

A menudo se trata de una simple cuestión de comodidad y termorregulación: la zona de los pies bajo el edredón crea un «capullo» perfecto, protegido por todos lados y con una temperatura estable. Las piernas humanas, sobre todo al dormir, suelen moverse menos que los brazos o el torso, lo que las convierte en un lugar más tranquilo y seguro.

El gato, al elegirlo, demuestra un compromiso razonable entre el deseo de estar cerca de la fuente de calor y el de no caer bajo el inquieto abrazo. Se trata de una zona de contacto táctil sin riesgo de ser molestado, una especie de «zona tampón» para el colecho.

Los zoopsicólogos lo ven como una manifestación de jerarquía social y confianza. Dormir cerca de la cabeza de un pariente o acurrucarse es un privilegio de las relaciones más estrechas.

Dormir a cierta distancia, pero en la misma guarida, indica aceptación en un grupo social con respeto por los límites personales. De este modo, el gato te reconoce como parte de su manada, pero se reserva el derecho al espacio personal, algo muy felino en general.

A veces, este favoritismo es consecuencia de un refuerzo positivo. Si tiene la costumbre de mover las piernas debajo de la manta, es posible que el gato lo haya reconocido como un juego y ahora asocie este espacio con la diversión.

Otra posibilidad es simplemente que las piernas soplen menos, y se sabe que los gatos odian las corrientes de aire. Son excelentes físicos y enseguida encuentran los lugares con el microclima más estable.

Si su mascota ha cambiado repentinamente de su posición favorita junto a su cabeza a dormir a sus pies, esto podría ser un indicador de cambio. Puede que dé vueltas en la cama, ronque más fuerte o la habitación esté más caliente.

Los gatos son sensibles a los cambios más leves en el estado de una persona, y este movimiento puede ser un intento de evitar la incomodidad manteniendo la cercanía. No se trata de distanciamiento, sino de adaptación.

Toma esta decisión como una señal de respeto por vuestras necesidades comunes. No te está rechazando, sino buscando la mejor forma de convivencia dentro de la misma cama.

Prueba a colocar una cama pequeña y blanda o una manta junto a esta zona: tal vez puedas ayudarla a crear un rincón aún más acogedor que satisfaga su idea felina del sueño perfecto.

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