Una mancha de grasa en una blusa de seda o una chaqueta de lana es aterradora, porque un lavado agresivo puede arruinar irremediablemente el tejido.
Existe un método que no utiliza la química, sino la física, y sólo requiere un secador de pelo corriente y un trozo de servilleta de papel blanco, informa el corresponsal de .
El principio se basa en el efecto capilar y en la capacidad de la grasa para derretirse bajo el calor. Se colocan varias capas de servilleta de papel seca sobre la mancha, desde la parte inferior y frontal.
Enciende el secador a temperatura media y empieza a calentar el tejido a través de la tela superior, moviendo el aparato en círculos. La grasa, al calentarse, subirá por las fibras y será absorbida por el papel seco, pasando de la tela al absorbente.
Cambia los paños a medida que se empapen hasta que dejen de amarillear. Este método funciona muy bien con manchas frescas de aceite, crema de mantequilla o salsa. Es importante no calentar demasiado el paño, sobre todo si es sintético, y no utilizar paños de color para que el tinte no se transfiera al material.
El método requiere paciencia, pero es delicado y no requiere lavado inmediato, lo que es especialmente valioso cuando se viaja o se está en el trabajo. Nos recuerda que muchas cosas de nuestro entorno son multifuncionales.
La simple reconversión de un electrodoméstico en herramienta de limpieza abre nuevas posibilidades para resolver problemas sin costes ni prisas innecesarios.
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