Los frambuesos abandonados a su suerte se convierten rápidamente en una jungla espinosa en la que cada brote lucha por la luz y el espacio.
En un entorno tan estrecho, las bayas se vuelven superficiales, maduran de forma desigual y las ramas más bajas, una vez a la sombra, suelen dejar caer el ovario antes de que les dé tiempo a dar la cosecha, según el corresponsal de .
El crecimiento denso y sin ventilación se convierte en un caldo de cultivo ideal para las enfermedades fúngicas y las plagas, que migran rápidamente a los cultivos vecinos.
La sujeción a una espaldera no es sólo estética, sino una técnica clave de gestión de cultivos.
Los brotes uniformemente espaciados y bien iluminados producen bayas grandes y dulces a lo largo de toda su longitud.
Es mucho más fácil cuidar un parterre de frambuesas de este tipo: es conveniente regar, aflojar, cosechar y, lo que es más importante, cortar los tallos muertos sin correr el riesgo de herirse con los caos espinosos.
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