El pato o la oca con fruta es un símbolo de energía y prosperidad para estas fiestas.
La carne jugosa con piel crujiente, empapada en el jugo de naranjas o manzanas, se convierte en el plato fuerte del programa, eclipsando incluso a la ensalada Olivier, según el corresponsal de .
Cocinar un ave entera parece difícil sólo a primera vista. En este caso, el principal enemigo es la inexperiencia, y el principal aliado, el tiempo y la preparación adecuada. La piel debe perforarse con cuidado para que el exceso de grasa pueda fundirse libremente y la carne quede jugosa.
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El secreto de su increíble sabor reside en el adobo y los aderezos. Una mezcla de zumo de naranja, miel, salsa de soja y jengibre rallado crea el glaseado brillante y pegajoso que hace que la espera merezca la pena. Coloca las rodajas de cítricos y una ramita de romero dentro de la carcasa: transmitirán sus aceites esenciales a la carne.
Es mejor hornear el ave en una rejilla colocada sobre una bandeja de horno. Esto permitirá que la grasa fluya libremente hacia abajo y que la piel se dore uniformemente por todos los lados. Cada media hora, vierte los jugos y el adobo sobre la carcasa para mantenerla hidratada.
No tengas miedo de experimentar con la guarnición. Los clásicos como las manzanas asadas o las rodajas de naranja son siempre pertinentes. Pero puedes ir más allá y añadir al ave zanahorias tiernas asadas con miel y ajo o col estofada.
Servir un pato o un ganso debe hacerse con ceremonia. Deje reposar el ave cocida bajo el papel de aluminio durante unos diez minutos para que los jugos se redistribuyan. A continuación, trocéela con cuidado para servirla.
No te olvides de la salsa. El jugo de la bandeja de horno, escurrido tras la cocción y mezclado con el resto del glaseado, es una obra maestra. Basta con hervirlo un poco hasta que espese y sazonar al gusto.
Este plato une en la mesa: es imposible comerlo solo. El proceso de corte, la discusión sobre el crujiente de la piel, la elección del trozo más jugoso… todo ello crea esa magia tan festiva.
Enseña a planificar. Cocinar lleva horas, pero la mayor parte de ese tiempo se está cociendo en el horno cuando podrías estar haciendo otras cosas. Cocinar se convierte en un ritual pausado.
Un ave cocinada con corazón se convierte en el principal tema de conversación durante el resto de las vacaciones. Se recordará y comparará con el del año pasado, y se harán planes para el próximo Año Nuevo.
Nos recuerda que la comida navideña no es sólo para saciar el hambre. Es una creación de tradición, una razón para reunirse y un símbolo de la abundancia del año que pasa. Intenta ser el creador de esa tradición este año.
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