Nos encorvamos ante el ordenador, miramos el móvil con la cabeza gacha e incluso descansamos encorvados en el sofá, pensando que es sólo cansancio físico.
Pero el vínculo entre postura y estado mental funciona en ambos sentidos: no sólo un mal humor nos hace encorvarnos, sino que también una espalda deliberadamente recta puede corregirlo, informa el corresponsal de .
Los neurofisiólogos confirman esta conexión con experimentos. Cuando una persona se sienta recta con los hombros cuadrados, su cuerpo reduce los niveles de cortisol -la hormona del estrés- y aumenta la producción de testosterona, asociada a la confianza. Tu postura envía una señal específica al cerebro: «Tengo el control», y el cerebro empieza a creérselo.
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La respiración es el primer proceso fisiológico que cambia con la postura corregida. Una caja torácica contraída impide que los pulmones se expandan para respirar plenamente, limitando el flujo de oxígeno.
Al enderezarse, el diafragma se libera y la respiración se hace más profunda, lo que reduce automáticamente la ansiedad y aclara los pensamientos. La postura también afecta a la forma en que te perciben los demás, lo que indirectamente aumenta la autoestima.
Las personas con la espalda recta y los hombros abiertos son percibidas inconscientemente como más exitosas, competentes y enérgicas. Cuando recibes esta respuesta no verbal del mundo, tú mismo empiezas a sentirte así.
Trabajar en esto no significa andar con un palo a la espalda todo el tiempo. Basta con simples recordatorios.
Programa una alarma cada hora para comprobar la posición de tu cuerpo. Ajusta la altura del monitor para que la parte superior quede a la altura de los ojos.
Estas microcorrecciones son mucho más eficaces que un entrenamiento de una hora una vez a la semana. Los músculos responsables de una buena postura no son sólo la espalda, sino también los abdominales y los glúteos.
La debilidad de algunos grupos hace que otros se estiren demasiado. Al equilibrar los ejercicios, creas un corsé natural que mantiene la columna vertebral en su sitio sin tu control consciente.
Una espalda recta no es sólo una cuestión estética o de salud de la columna vertebral. Es una herramienta para gestionar tu estado psicofisiológico en el aquí y ahora.
La próxima vez que te sientas deprimido o inseguro, intenta simplemente enderezar primero los hombros: tu mente puede seguir a tu cuerpo.
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