Por qué tu piel quiere que la laves menos: las paradójicas reglas de una barrera ácida sana

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Durante décadas, la publicidad nos ha hecho creer que la limpieza es el sonido chirriante y desengrasante de frotar los dedos por una mejilla lavada.

Nos hemos estado enjuagando con geles agresivos, para luego enjabonarnos en una superficie estéril y reconstruir lo que acabamos de destruir, informa .

La piel no es un caparazón inerte, sino una barrera ecosistémica viva, que respira y posee su propia sabiduría. Su superficie está cubierta por un manto hidrolipídico protector, una fina emulsión de sudor, sebo y células muertas que tiene un pH ligeramente ácido, de aproximadamente 5,5.

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Este entorno ácido es un escudo natural contra el crecimiento de bacterias y hongos patógenos. Los jabones alcalinos con un pH de 9-10 simplemente eliminan esta defensa, dejando la piel desnuda durante varias horas antes de reequilibrarse lentamente.

Es en este hueco vulnerable donde penetran los irritantes. El agua, especialmente el agua dura y caliente, es un potente irritante en sí mismo, ya que lixivia los lípidos.

Una ducha corta y fresca es preferible a un baño largo y caliente. Y frotar enérgicamente con una toalla rompe las frágiles uniones entre las células del estrato córneo, que ya están dañadas.

Los expertos en dermatología hablan cada vez más del concepto de «lata ácida». Toda exposición agresiva -jabón alcalino, exfoliación, agua clorada- contribuye a su agotamiento.

Cuando se vacía el depósito, aparecen sequedad, sensibilidad, rosácea o dermatitis atópica. Los cuidados deben ser de apoyo más que de limpieza.

El objetivo es eliminar suavemente el exceso de sebo y las impurezas sin tocar el manto protector propio de la piel. Los productos modernos con poca espuma o a base de aceite lo hacen sin alterar el pH y sin dejar sensación de tirantez.

Después del lavado, la piel debe sentirse cómoda, no irritada. Este es el principal indicador.

Si aparece tirantez, significa que la capa protectora está dañada y la humedad de las capas profundas empieza a evaporarse activamente a la atmósfera, provocando deshidratación incluso en los tipos de piel grasa. Tu piel no necesita esterilidad.

Necesita un microbioma sano y equilibrado y una barrera ácida holística. A veces lo mejor que puedes hacer por ella es simplemente dejarla en paz, dejando que sus mecanismos naturales de autorregulación hagan su trabajo.

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