La cremallera metálica de tu bolso o chaqueta empieza a correr de repente, amenazando con desprenderse en el peor momento.
Basta con coger una vela de parafina corriente y pasar varias veces su barra por los dientes de la cremallera, de arriba abajo, informa el corresponsal de .
La cera creará una fina película resbaladiza sobre ellos sin dejar un residuo grasiento como hace el jabón o el aceite.
El mismo truco funciona muy bien para la prevención: antes de la temporada conviene encerar todas las cremalleras de la ropa de invierno y las mochilas.
Rescatamos una vieja bolsa de viaje, cuya cremallera se negaba a moverse después de mucho tiempo guardada en el armario.
La cera es una solución temporal, pero dura mucho tiempo y el procedimiento en sí lleva unos segundos.
Te enseña a no aguantar pequeños inconvenientes, sino a solucionarlos con las herramientas que tienes a mano, a no esperar a que una cremallera atascada se convierta en un verdadero problema y requiera sustituir todo el cierre.
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